24.3.08

Toma 2: "Fight Club"


El otro día, a eso de las seis de la tarde, abordé una inocente micro que me trasladaría desde Talagante a Santiago y, al pagar el pasaje, ¡oh, cielos!, el chofer era IGUAL a FOUCAULT. IGUAL.
Curioso y paradójico: Foucault me conducía a la civilización.
¿Qué tiene que ver eso con Fight Club? Nada, pero, como me encontré con Foucault en la micro y me de este blog, así que héme aquí.




Son pocas las películas que han calado tan hondo en mi vida como Fight Club. De hecho, creo que la relación más animal que he establecido alguna vez con una película, ha sido con ésta. Visceral, simplemente.
Todavía recuerdo, hace muchos años atrás, cuando ví por primera vez la película y lo impactada que quedé con ella. Sobre todo con el final.
Un par de años después de aquella primera impresión en formato VHS (la arrendé en el Blockbuster y la copié -aunque el pirata amigo siempre me decía al principio que la piratería era un delito, pero yo "soy rebelde, cuando no sigo a los demás"), estaba paseando en una gran tienda cuyo nombre no quiero dar (porque la Fran no hace publicidad gratuita) y ¡santo cielo!, la ví en DVD. Mientras mi baba caía, la tomé y acuné en brazos cual primogénito y me dirigí a la caja respectiva para comprarla. Desde ahí, ha sido mi regalona de la colección. Para que entiendan a qué me refiero: la he visto fácil unas 40-50 veces. Fácil.
Ahora bien '¿por qué tan obsesionada?' Se preguntarán ustedes. Me he cuestionado varias veces el por qué de mi fanatismo, y la verdad es que la única respuesta que he podido encontrar es que, de cierta forma, me identifico con el loserismo de "Jack"(como he visto que llaman comúnmente al personaje de Edward Norton) y admiro a rabiar el winnerismo de Tyler Durden (Brad Pitt). Además, por lo decidora que resulta la película en muchos puntos, que trataré en lo que sigue.

Respecto a la trama en sí, creo que el punto más importante que toca la película es el expresado en la siguiente cita:

“Nuestros padres fueron nuestros modelos de Dios. Si nuestros padres nos fallaron, ¿qué te dice eso de Dios? [...] ¡Escúchame! Tienes que considerar la posibilidad de que no le gustes a Dios. Él nunca te quiso. Es muy probable que Él te odie. Eso no es lo peor que puede pasar. [...] ¡Nosotros no lo necesitamos a Él! [...] A la mierda la condena, hombre. A la mierda la redención. Somos los hijos no deseados de Dios. ¡Qué así sea!”

Me parece, en lo personal, que ese Dios y esos padres son la tradición: la forma en que se han hecho las cosas no es necesariamente la mejor forma que hay de hacerlas. Tradición no implica razón, implica costumbre que se vuelve razón. La gracia está en cagarse en la tradición, en, tal como dice Durden en otro pasaje, dejar de intentar controlarlo todo y sólo dejarse llevar: "LET GO."
Y dejarse llevar es precisamente lo que no puede hacer Jack, personaje frustrado en su afán de querer controlarlo todo y procesarlo todo siempre, y aquejado por otro gran problema: el insomnio.

"Con insomnio, nada es real. Todo está lejos. Todo es una copia, de una copia, de una copia..."

Ese insomnio puede transformarse en una buena metáfora respecto a cómo vivimos nuestra vida: en el limbo. Entre el ajetreo diario y la rutina, hay muchas cosas que pasamos por alto, otras tantas que se nos olvidan y otras con las que cometemos torpezas, simplemente porque no estamos y, a menos que seamos de alguna secta de tipo oriental o leamos a Osho o Gurdjieff, no podemos estar en el estado de alerta donde nos damos cuenta de lo que hacemos.
Es más: mucho de lo que hacemos está tan condicionado por la repetición, que simplemente lo pasamos por alto, y no es sino cuando pasa algo fuera de lo común que nos damos cuenta. Como aquella vez en que me quedé sin electricidad en la casa y prendía a cada rato la luz, pretendía usar el microondas, prendía la tele, etc.
Hilando más fino, creo que podemos conectar el tema 'insomnio' con el tema 'tradición': lo que propone la película constantemente es salirse de los cánones de la tradición, lo que, a mi juicio, puede ser tomado como salir de ese estado de insomnio permanente, es decir, despertar.
Ahora, podría parecer contradictoria mi interpretación si tomamos lo dicho más arriba sobre el "dejarse llevar", pero en el fondo no lo es: ese 'let go', esa sugerencia de dejarse llevar, no es una invitación a seguir la corriente, sino a seguir el impulso que nos lleva a querer salirnos de esa corriente. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido como en el panóptico, donde cada cosa que hacemos e, inclusive, pensamos, que puede alejarse de la corriente, de lo considerado normal, será penalizada? ¿Cuántas veces no hemos sentido no un castigo externo, sino interno, cuando pensamos hacer lo que queremos y no lo que debemos?
Pero lo que la película propone, a mi juicio, no es algo como volver a la época de las cavernas, sino abolir estereotipos, modelos de vida. Estamos llenos de estereotipos: la mujer bella no necesita ser inteligente, la mujer inteligente es un regalo divino, el hombre es superior per sé, el niño inteligente debe estudiar en la universidad porque las carreras técnicas no son para él, etc. Todo es un estereotipo, ya sea procesado de forma involuntaria o vendido y/o reforzado por una publicidad alienante. Y en este punto recuerdo cuando Tyler y Jack abordan una micro y Tyler dice, mirando una publicidad de un modelo de Calvin Klein: "¿es así como debe lucir un hombre?", para luego agregar: "La autoperfección es simple masturbación. Quizá la autodestrucción sea la respuesta". Y más explícitamente aún, en otro pasaje de la película:

"La publicidad nos hace desear autos y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una gran depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados."

Al final, inconscientemente, pasamos a sentirnos llenos con lo material. Es el costo y la consecuencia de la civilización, a mi juicio. Del objetivizar el mundo y asignarle un valor monetario y de símbolo-estatus a esos objetos. Y aquí creo que los dardos apuntan hacia el neoliberalismo de mercado. Jack representa, por tanto, el paradigma del hombre moderno actual: aquel que lo tiene 'todo', menos lo trascendental, porque eso que es trascendental le ha sido vedado como tal, ante la creencia de que la carrera que debemos seguir es por la acumulación material:

"...cuando compras muebles, te dices a tí mismo: ya está, este es el último sofá que voy a necesitar. No importa qué suceda, el problema del sofá ya está resuelto. Lo tenía todo. Tenía un equipo de música que era muy bueno, un armario que se estaba volviendo altamente respetable. Estaba tan cerca de estar completo..."
"-Ahora, ¿por qué tipos como tu y yo sabemos lo que es un edredón nórdico? ¿Es esencial para nuestra sobrevivencia, en el sentido de cazador-cazado? No ¿Qué somos entonces?
-Consumidores...
-Exacto. Somos consumidores. Somos producto de una obsesión con el modo de vivir. Asesinato, crimen, pobreza, esas cosas no me interesan. Lo que me interesa son las revistas de celebridades, la televisión con 500 canales, tener el nombre de alguna persona en mi ropa interior. Rogaine, Viagra, Olestra...
-...Martha Stewart.
-A la mierda Martha Stewart. Martha está puliendo los bronces del Titanic. Todo se está viniendo abajo, hombre. Vete a la mierda con tus sofas Strinne a rayas verdes. Te digo: nunca estés completo. Te digo: deja de ser perfecto. Te digo: hay que evolucionar. Que las piezas caigan donde deben caer[. . .] Tus posesiones terminan por poseerte."

El enrostramiento de este choque de dos formas de ver el mundo, este choque entre civilización y animalidad, creo que pasa a ser una invitación para dejar de lado la pretensión cientificista-racionalista que nos viene cagando la cabeza desde hace generaciones. Es, en el fondo, por controlar variables matemáticas, porcentajes, pruebas, hipótesis, que vamos pasando por alto todo lo que de humano tenemos y vamos convirtiéndonos en el símil imperfecto de la máquina que nosotros mismos hemos creado.
Tyler Durden busca devenir animal. Busca la emergencia de lo nuevo, desatar el signo de la significancia y la subjetividad, romper con los esquemas de sentido establecidos. Así, se da la conexión más paradójica entre ambos polos: pasar de la insanidad mental asimilada como sanidad mental a la sanidad mental asimilada como insanidad mental.
Es una crítica radical contra el capitalismo de mercado, contra la maquinización, contra hacer del tiempo nuestro enemigo, contra el afán de la eternidad, obviando la muerte y el dolor, siendo el dolor y la destrucción, precisamente, condición para que se genere aquello que tanto anhelamos: el placer y la felicidad: "sin dolor, sin sacrificio ¡no tendríamos nada!".

Es, por el contrario, el afán de volver a lo que nos hace más humanos, pero humanos en tanto raza, en tanto animales, a dejar de pretender la perfección, a dejar de articular la vida en torno a objetos externos, a dejar de creernos superiores como raza:

"No son especiales. No son un hermoso o único copo de nieve. Están hechos de la misma materia orgánica en descomposición que todo lo demás... Somos la mierda danzante y bailante de este mundo...".

Mal que mal, al gusano que te coma cuando mueras le va a importar un carajo si eres budista, cristiano, hare krishna, opus dei, ateo o agnóstico; si eres UDI y escuchas hablar a Jaime Guzmán o eres comunista y diosificas a Allende; si eres rico, pobre, pobre con ansias de ser rico (arribista, siútico) o rico con ansias de ser pobre (estudiante hippiento de la UC); si eres greenpeace o botas la basura por la ventanita del auto; si manejas un Porsche o una citroneta; si tienes cuenta corriente o guardas la plata bajo el colchón.

"Da lo miiiiismo, hueón", diría Bonvallet.
"Es el ciclo sin fin", diría El Rey León.

Yo digo "chao".

Chao pos.

15.3.08

Toma 1: "El Hombre Elefante".

Aquí había un post que explicaba por qué Jumbito era gay.

Pero Horst Paulmann y sus secuaces descubrieron mi blog y me mandaron a decir que, si no me retractaba de mis dichos, me iban a cerrar las cuentas de todas sus tiendas. Y como son dueños de la mitad de Chile, me cagaron. Porque soy de clase media y mi método de sobrevivencia es el endeudamiento y el dinero de plástico.

Pero no importa; tengo un álterego Tyler-Durden-Style. Y formaremos una secta para conquistar el mundo.

Como Pinky y Cerebro.
Como la Coca-Cola.
Como los Beatles.
Como el Opus Dei.

Seremos grandes.

Algún día, seremos grandes...